Durante los últimos años hemos ensanchado los pantalones hasta límites que habrían preocupado seriamente a cualquier fabricante de tela de principios de siglo. Los vaqueros baggy, holgados y en ocasiones deliberadamente gigantescos pasaron de reliquia noventera a uniforme de una nueva generación.
Pero en 2026 algo está cambiando.
Los pantalones anchos siguen presentes —y probablemente seguirán estándolo—, pero las versiones más extremas empiezan a compartir espacio con cortes rectos, cigarette y siluetas más estrechas. British Vogue lo resumía este agosto con una imagen bastante gráfica: hemos pasado la hora del baggy y nos dirigimos de nuevo hacia el lado skinny del reloj. Las nuevas versiones holgadas de 2026 también contienen menos volumen que muchos de los superventas de 2024 y 2025.
Así que en Statemia nos hemos planteado una pregunta que cualquier persona con unos vaqueros enormes en el armario agradecerá conocer:
Si los baggy están empezando a abandonar su momento de máximo dominio, ¿cuándo volverán a estar de moda?
La respuesta no está en una fecha aislada, sino en el ciclo que describe la moda. Para estimarla hay que reconstruir primero cuándo alcanzaron su anterior máximo, cuándo empezaron a perder terreno y cuánto suelen durar estos movimientos.
El reloj de la moda
En marzo de 2026, un equipo formado por Emma Zajdela, Jeremy White, Emily Kohlberg, Alicia Caticha y Daniel Abrams presentó en el Global Physics Summit de la American Physical Society un trabajo titulado Back in Fashion: Modeling the Cyclical Dynamics of Trends.
Los investigadores construyeron una base de datos con aproximadamente 37.000 imágenes de moda femenina desde 1869 hasta la actualidad y transformaron características de las prendas —como la altura de los dobladillos, la cintura o los escotes— en valores medibles.
Al seguir su evolución encontraron un comportamiento oscilatorio: las tendencias tienden a ganar popularidad, saturarse, desaparecer y regresar en ciclos cercanos a 20 años.
Queremos parecernos a los demás, pero no demasiado. Cuando una estética se vuelve omnipresente, diferenciarse significa alejarse de ella. Ese movimiento continúa hasta que algo suficientemente antiguo deja de parecer anticuado y empieza a parecer nuevo otra vez.
Ya lo hemos visto antes
El ciclo se reconoce especialmente bien cuando miramos algunas de las prendas que recientemente han regresado.
Los pantalones de tiro bajo, inseparables de comienzos de los años 2000, reaparecieron con suficiente fuerza en 2021 como para que Vogue dedicara artículos enteros a lamentar —o celebrar— su regreso.
El caso de los skinny jeans es todavía más llamativo. Las colecciones de Dior Homme diseñadas por Hedi Slimane a mediados de los años 2000 ayudaron a extender unas proporciones extraordinariamente estrechas por la moda masculina y femenina. Dos décadas después, los pantalones ajustados empezaron a reaparecer; para 2026 los cortes slim y cigarette ya se habían instalado de nuevo en la conversación.
Pero hay una diferencia importante. Los skinny que vuelven ahora no son exactamente los skinny de los años 2000. Son algo menos extremos, aparecen con otros zapatos, otros tiros y otras proporciones.
Y aquí está probablemente la mejor forma de entender estos ciclos. La moda no vuelve: rima. Reconocemos el verso anterior, aunque hayan cambiado algunas palabras.
Primera vida del baggy: los años 90
Los pantalones holgados alcanzaron su gran apogeo internacional entrados los años 90. Vogue España sitúa precisamente en esa década su máximo momento de popularidad. Al comenzar los años 2000, sin embargo, el volumen empezó a reducirse y, hacia mediados de la década, las siluetas más ajustadas comenzaron a ocupar su lugar.
Como no existe un día oficial en el que el planeta decidiera dejar de llevar pantalones gigantes, necesitamos convertir esa transición gradual en un punto operativo para el cálculo. Situamos el centro aproximado de la salida del baggy en 2004, dentro de una transición documentada durante los primeros años de la década.
La segunda vida del baggy resulta mucho más fácil de observar.
En septiembre de 2020, Vogue España ya documentaba el regreso de los relaxed jeans inspirados en los años 90. En 2021 las siluetas holgadas aparecían claramente en pasarelas y, para 2022, British Vogue describía los baggy como la silueta vaquera más popular del año.
La tendencia siguió creciendo. En 2024 Vogue España hablaba de ellos prácticamente como una prenda obligatoria y recordaba que su gran regreso se había consolidado desde 2020, especialmente entre la Generación Z.
Para poder comparar este regreso con la desaparición anterior utilizamos 2021,5 como punto representativo: el centro entre la fase de reaparición visible de 2021 y la consolidación masiva de 2022.
Podemos resumir esta segunda ola así:
1. 2020-2021: regreso
2. 2022: expansión masiva
3. 2024-2025: máxima saturación
4. 2026: primeras señales de transición
Y con esto ya tenemos suficientes piezas para sacar la calculadora.
El cálculo del regreso
Primero podemos comprobar cuánto duró la última “hibernación” del baggy. Si situamos el centro aproximado de su salida anterior en 2004 y el regreso claro entre 2021 y 2022, tomando 2021,5 como punto representativo obtenemos 17,5 años de diferencia.
Nuestra reconstrucción histórica, por tanto, produce un ciclo ligeramente inferior al observado por el estudio general de moda, pero bastante cercano.
Ahora usamos 2026 como punto de inflexión del ciclo actual. No porque los baggy hayan desaparecido, sino porque comienzan a reducir su dominio frente a siluetas más estrechas. British Vogue señalaba el 19 de agosto de 2026 que el denim estaba avanzando desde el lado baggy del reloj hacia cortes más estrechos y que la época de máximo dominio del baggy podía haber terminado. Aplicando nuestro ciclo histórico anterior obtenemos el año 2043,5.
Es decir, alrededor de 2044 podrían empezar a aparecer las primeras señales claras de rehabilitación.
Si además aplicamos como referencia el ciclo general de aproximadamente veinte años identificado por los investigadores el resultado sitúa en 2046 el pico estimado de regreso de una nueva versión del baggy.
¿Cómo serán los baggy de 2046?
Probablemente no como los actuales.
De hecho, esa es una de las razones por las que establecer cuándo “vuelve” una tendencia es complicado. La investigación detecta además que desde los años 80 la moda se ha vuelto progresivamente más fragmentada: conviven más siluetas al mismo tiempo y existe menos uniformidad que décadas atrás.
Los futuros baggy podrían conservar el volumen de pierna pero cambiar de cintura, tejidos, largo o proporciones. Igual que el skinny que reaparece ahora es menos extremo que el de hace veinte años, el baggy de 2046 podría parecernos familiar sin ser una fotocopia.