En España se habla mucho en bares, en plazas… y también en ascensores. Con más de un millón de ellos repartidos por todo el territorio, nuestro país ha convertido a la “infraestructura vertical” en uno de los escenarios más habituales para intercambiar miradas incómodas, frases de cortesía o silencios eternos.
Desde que Elisha Otis —sí, el de los ascensores que todos conocemos— presentó en 1853 en Nueva York su revolucionario sistema de seguridad para ascensores (un freno automático que evitaba que la cabina se desplomara si se rompía la cuerda), estos ingenios pasaron de ser un lujo reservado a fábricas y edificios singulares a convertirse en parte esencial de la vida urbana.
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En España, el primer ascensor documentado se instaló en 1877 en el Gran Hotel de Madrid, y pocos años después ya empezaban a proliferar en teatros, hoteles y grandes comercios. Una curiosidad: en sus inicios, subir en ascensor se consideraba toda una atracción social, hasta el punto de que algunos hoteles anunciaban orgullosos este servicio como si se tratara de un espectáculo más.
Casi 150 años después, según datos de la Federación Empresarial Española de Ascensores (FEEDA), España cuenta con un impresionante despliegue de infraestructura vertical, con un total de casi 1.200.000 ascensores distribuidos a lo largo y ancho del país, situándose como el país con más elevadores per cápita en el mundo, lo cual nos invita a la siguiente reflexión… ¿cuánto espacio real ocupan todos esos ascensores si sumamos su volumen?
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Bien, comencemos asumiendo que no todos los ascensores son iguales. En España, la mayor parte corresponde a ascensores residenciales, los clásicos de comunidades de vecinos, con cabinas de unos 0,9 m × 1 m y 2 m de altura, lo que da un volumen medio de 1,8 m³. A partir de la normativa de accesibilidad, se han extendido los ascensores adaptados para sillas de ruedas, con medidas de 1 m × 1,25 m × 2 m, es decir, unos 2,5 m³ de capacidad. Finalmente, en el sector comercial y de servicios encontramos ascensores de mayor tamaño, como los instalados en hospitales, oficinas o centros comerciales, que suelen superar los 1,5 m × 1,5 m y llegar hasta los 2,3 m de altura, lo que supone entre 5 y 6 m³ de espacio útil.
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Por otro lado, los datos de accesibilidad en España muestran hasta qué punto los ascensores están ligados a la calidad de vida y a la antigüedad del parque residencial. Según un estudio de Ilunion, el 34,3% de las viviendas principales (6,45 millones) se encuentran en edificios que los residentes no consideran de fácil acceso, y solo el 20,8% están adaptadas al envejecimiento de la población. La diferencia entre edificios antiguos y modernos es clave: mientras que apenas el 47,1% de los bloques construidos antes de 1951 cuentan con ascensor, en los posteriores a 2010 la cifra se eleva hasta el 92,3%.
Con estos contrastes en mente, podemos distinguir tres grandes tipologías dentro del parque de ascensores en España: los residenciales comunitarios, mayoritarios en las ciudades; los adaptados y accesibles, cada vez más frecuentes tras las reformas normativas; y los comerciales o de uso público, habituales en oficinas, hospitales y centros comerciales.
Aunque no existen cifras oficiales que desglosen el parque de ascensores por tipología, sí podemos plantear una estimación razonable a partir de la realidad urbana española. La mayor parte de los ascensores se concentran en edificios residenciales comunitarios, que dominan el paisaje urbano en bloques de pisos y comunidades de vecinos. En segundo lugar, los ascensores accesibles o específicos han ido ganando peso gracias a las reformas normativas y a la adaptación de edificios para personas con movilidad reducida. Finalmente, los ascensores comerciales, de carga o de uso público se localizan en hospitales, oficinas y centros comerciales, configurando un parque diverso en función de los usos.
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Si llevamos la cifra de 1,2 millones de ascensores a volumen real, la magnitud es aún más clara. Los 900.000 ascensores residenciales suponen en conjunto unos 1,62 millones de metros cúbicos, los 120.000 accesibles alcanzan los 300.000 m³, y los 180.000 comerciales o públicos rozan el millón de m³. En total, la capacidad de todos los ascensores en España ronda los 2,91 millones de metros cúbicos, lo que equivale a llenar más de 1.160 piscinas olímpicas de espacio que sube y baja cada día en nuestro país.
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