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Tu melena está vaciando piscinas: el dato que nadie te contó este verano

El curioso impacto del tipo de cabello en la pérdida de agua de las piscinas revela un fenómeno sorprendente.

Tu melena está vaciando piscinas: el dato que nadie te contó este verano

En España, el sol no solo brilla sobre playas y piscinas: también lo hace sobre una de las mayores concentraciones de cabezas calvas del planeta. Nuestro país se disputa con la República Checa el triste honor de liderar el ranking mundial de alopecia masculina, con cifras que rondan el 43–44% de los hombres afectados.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), a 1 de enero de 2024 había 23,8 millones de varones en España. Si aplicamos esas prevalencias, obtenemos que entre 10,1 y 10,6 millones de hombres españoles presentan algún grado de calvicie significativa.

La caída del cabello no es un fenómeno nuevo: ya en la Antigüedad los médicos romanos hablaban de una “calva herencia” transmitida de padres a hijos, y el propio Julio César se convirtió en uno de sus embajadores involuntarios. Su célebre calvicie fue motivo de burlas en el Senado, lo que le llevó a adoptar la corona de laurel no solo como símbolo de poder, sino también como ingenioso recurso para disimular la frente cada vez más despejada.

Pero hoy no vamos a detenernos en la estética ni en la genética. Lo interesante es pensar en la calvicie desde otro ángulo: el agua que retenemos —o dejamos de retener— en el pelo cada vez que salimos mojados. Puede parecer un detalle insignificante, pero en realidad el cabello funciona como una auténtica esponja natural que atrapa líquido durante unos minutos antes de escurrirse o evaporarse.

La retención de agua en el cabello


El pelo no es solo un accesorio estético: a nivel físico se comporta como una auténtica red de fibras porosas capaz de atrapar agua en cada baño o ducha. Su capacidad de retención depende de varios factores:

1. Longitud. Cuanto más largo es el cabello, más superficie de contacto tiene con el agua y mayor es el volumen que puede retener. Una melena a la altura de la espalda puede acumular hasta 20 veces más líquido que un corte rapado.
2. Densidad y grosor. Cabellos finos y abundantes funcionan como un tejido que atrapa pequeñas gotas entre cada hebra; cabellos gruesos y poco densos retienen menos, pero concentran más agua en cada mechón.
3. Porosidad. El estado de la cutícula del cabello (abierta o cerrada) también influye. Un pelo dañado, teñido o seco absorbe más agua, mientras que un cabello sano y liso la deja resbalar con más facilidad.
4. Tiempo de escurrido. No todo el agua se queda hasta secarse: gran parte gotea en los primeros segundos al salir. Aun así, una melena puede seguir “pesando” varios minutos después.

En números prácticos, partimos de los siguientes datos en cuanto a la acumulación de agua tras un baño:

- Calvo: ~5 ml (película en la piel/cejas/barba mínima),
- Pelo corto: ~20–50 ml,
- Media melena: ~40–90 ml,
- Pelo largo: ~80–130 ml,
- Muy largo/espeso: ~130–180+ ml
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Tomemos por tanto una media de la retención de agua entre una persona calva y una con pelo largo de unos 120ml y empecemos con nuestros cálculos locos, que al fin y al cabo, es lo que nos gusta ;)

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Los calvos y el ahorro en piscinas


Hasta aquí hemos visto que el cabello puede comportarse como una pequeña esponja. Ahora bien, ¿qué ocurre si aplicamos este fenómeno a la escala de millones de personas y millones de baños de verano?

Tal y como hablábamos en nuestro artículo de evaporación de las piscinas en verano en el país existen alrededor de 1,3 millones de piscinas al aire libre, pero no todas se usan igual:

- Las privadas unifamiliares son las más numerosas, con cerca del 90% del total (≈1,17 millones de unidades). Suelen tener un uso muy bajo, ya que dependen de los habitantes de una sola vivienda. La media ronda entre 0,5 y un chapuzón al día por piscina. Usaremos un valor de 0,75 usos por día.
- Las comunitarias y de hotel representan un 9% del parque (≈117.000 unidades). Aquí la historia cambia: están al servicio de urbanizaciones, campings o complejos turísticos y registran de media unos 40 usuarios diarios.
- Las públicas y deportivas son las menos, apenas un 1% (≈13.000 instalaciones), pero concentran grandes volúmenes de bañistas. Entre cursillos, recreo y nado libre, alcanzan fácilmente las 400 entradas diarias.

Si multiplicamos cada grupo por su uso medio, el resultado es revelador:

- Privadas → 877 mil chapuzones diarios
- Comunitarias/hotel → 4,68 millones diarios
- Públicas/deportivas → 5,2 millones diarios

Con los datos anteriores ya tenemos una primera foto: en España se producen algo más de 10 millones de chapuzones diarios durante la temporada estival. Ahora llevemos esta cifra un poco más lejos.

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Para simplificar, supongamos que la mitad de los bañistas son hombres, es decir, 5 millones de baños diarios corresponden al público masculino. Entre ellos, los estudios sitúan la prevalencia de calvicie masculina en torno al 43%. Es decir, de esos 5 millones de chapuzones, unos 2,3 millones son protagonizados cada día por hombres calvos.

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Y es aquí donde entra en juego el factor capilar:

• Un calvo apenas arrastra consigo 5 ml de agua al salir de la piscina.
• Una melena larga retiene hasta 125 ml más.

Si esos 2,3 millones de calvos tuvieran melena, cada chapuzón supondría 120 ml extra de agua atrapada en su cabello. Haciendo la multiplicación de 2,3 millones por los 0,12 litros de retención, obtenemos 280.000 litros diarios.
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En otras palabras, cada día de verano se “ahorran” 280 mil litros de agua gracias a que estos bañistas son calvos y no melenudos. Si este resultado lo escalamos a toda la temporada (≈120 días), hablamos de nada más y nada menos que se pierden más 33 millones de litros de agua.

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Treinta y tres millones de litros equivalen aproximadamente a 12 piscinas olímpicas (2,5 millones de litros cada una). Todo ese volumen de agua se queda en los vasos de las piscinas en lugar de escurrirse por las melenas.

Un pequeño gesto individual —una cabeza sin pelo— que, multiplicado por millones de chapuzones, se transforma en una estadística nacional sorprendente.

Conclusión

Más allá de la anécdota que muestra este estudio, su cálculo nos recuerda que las estadísticas esconden historias insospechadas. Y aunque el planeta no se salvará gracias a la alopecia, resulta curioso comprobar cómo un rasgo tan asociado a la estética o la genética puede convertirse en un inesperado aliado del medio ambiente.

En definitiva, la próxima vez que alguien se burle de una cabeza despejada, recuerda este dato: los calvos son, sin proponérselo, guardianes invisibles del ahorro de agua veraniego. Y para los demás, el consejo es sencillo: antes de salir de la piscina, escurrid bien la melena… la estadística también os lo agradecerá.